Alegato a la paciencia

Durante los años de estudiante universitario y luego cuando uno ejerce como juez, fiscal, secretario, procurador o abogado, tiene que profundizar en el estudio de voluminosos tratados que versan sobre diversas materias jurídicas, recordar a Castan Tobeñas, Díez Picazo, Gullón Ballesteros, etc., etc. Pero en ninguno de ellos he visto recogida ni una sola línea que haga referencia a la "paciencia", virtud que se ha de desplegar extensamente cuando formas parte del entramado jurídico de este país, aunque en determinadas ocasiones haya cierto personal que adolece de ella.
Creo que todos estamos desempeñando una labor, más o menos reconocida, pero necesaria en cualquier caso para que esta máquina funcione, si bien este funcionamiento en ocasiones es agónico y a trompicones. No vamos a dudar que se necesita paciencia para atender a los profesionales que acuden a diario a los juzgados solicitando diligencias o copias de las mismas y éstos tienen que mostrar también paciencia para escuchar casi siempre la reiterada frase de ¿estás personado?.
Igual que el Juez que sufre en trámite de informe al Letrado, persistente durante varios minutos, tratando de convencerle que su cliente no se saltó el "stor", que era el otro vehículo que "venía muy deprisa". El Letrado, a su vez, ha permanecido en el pasillo largo rato ¿una hora?, escuchando la enésima versión del accidente expuesta por su cliente, que siempre se "olvida" del dato de los dos metros de su turismo que han invadido la carretera preferente. Por cierto, esta permanencia en el pasillo a la espera de entrar a juicio, los grandes despachos de abogados que ahora se han fijado y recalado en las capitales de provincia, teniendo en cuenta que facturan por horas, ¿como minutarán estos períodos de estabulación, con IVA o sin IVA?
Supongo que también será tedioso para el Fiscal oír al acusado respecto al hecho que él no apuñaló a la víctima, sino que fue ésta la que se abalanzó sobre el puñal. No olvidemos a los Procuradores, que tienen que estar detrás de algún Letrado para que les entregue la contestación a las catorce cuarenta y cinco del día del plazo de "gracia", hacer las fotocopias, porque curiosamente nunca facilitan copia, y correr los quinientos o mil metros lisos para llegar al Decanato justo cinco minutos antes de la hora de cierre.
Y qué decir de los Secretarios judiciales, que se les ha vuelto a convertir en vigilantes recaudadores de las nuevas tasas, dirigidas a que el personal pierda el interés por litigar o recurrir, como si con estas fórmulas enmascaradas de buscar liquidez fuéramos a conseguir disminuir el atasco para solventar estas situaciones, que no nacen de la inventiva, sino de las vivencias adquiridas durante años de ejercicio profesional, es necesario que todos aportemos nuestro granito de "paciencia" en aras a que el sistema judicial, pilar fundamental del estado de derecho, se desarrolle de la mejor forma posible hasta alcanzar esos grados de eficacia deseados por el conjunto de los ciudadanos, para que de esta forma no tengamos que lamentarnos en el futuro como lo hizo Quevedo cuando se estaba desquebrajando el Imperio Español:
"Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía…"
